jueves, 11 de abril de 2013

Una de tantas veces que he estado ojeando la página web de Manos Unidas no he podido dejar pasar una publicación sobre un religioso. La publicación nos lleva a Haití que como todos sabemos sufrió un terremoto en 2010. Sí, ese terremoto que mató a más de 315.000 personas, hirió a 350.000 personas y que ha dejado sin hogar a 1'5 millones de personas. Sí ese terremoto que durante meses estuvo saliendo en las portadas de los periódicos y en los telediarios y que su popularidad fue suplantada rápidamente con sucesos como el mundial de fútbol. Dejando de lado esta crítica social vayamos directos al documento que este sacerdote publicó, en él nos mostraba lo fácil que es hacer feliz a un niño haitiano. Este fue a la puerta de una parroquia para pedir comida y se fue de allí con un plato lleno y una gran sonrisa. Probablemente ese niño fuese a llevar la comida a su casa y así compartirla con sus hermanos. ¡Cuánto nos queda por aprender a los más mayores!, un niño no solo fue feliz por tener algo que llevarse a la boca si no también por que podría compartirlo con sus hermanos. 
Por favor no olvidemos a esas personas que lo están pasando tan mal y que tanto tienen que enseñarnos. No lo sabemos todo de todo el sacerdote del que os he hablado se dió cuenta al instante. ¡Sed observadores!
Este es el enlace del documento del que os he hablado. Un saludo.


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